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El gas natural y el medio ambiente

Debido a que el gas natural es el combustible fósil más limpio, puede ayudar a mejorar la calidad del aire y el agua, especialmente al usarlo en lugar de otra fuente de energía más contaminante. La combustión de gas natural resulta en la mínima emisión a la atmósfera de dióxido de sulfuro (SO2) o pequeñas partículas de materia, y emisiones aún más bajas de monóxido de carbono (CO), hidrocarburos reactivos, óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxidos de carbono que otros combustibles fósiles.

El gas natural es más beneficioso para el medio ambiente que otros combustibles fósiles porque está compuesto principalmente por metano – una molécula compuesta de un átomo de carbón y cuatro átomos de hidrógeno. Cuando el metano se quema totalmente, los principales productos de la combustión son el dióxido de carbono y vapor de agua. En comparación, los compuestos de petróleo y el carbón tienen estructuras moleculares mucho más complicadas. Éstas incluyen una proporción de carbono así como también varios compuestos de sulfuro y nitrógeno, los cuales no se queman tan limpiamente. El carbón y el petróleo de combustión industrial también producen partículas de cenizas, las cuales no se queman para nada; sin embargo, pueden ser llevadas a la atmósfera. Debido a que el gas natural se quema en forma limpia, su uso puede ser un medio efectivo de controlar la contaminación.